
Toda empresa tiene plata que espera: los sueldos del mes, los impuestos que vencen el 20, el aguinaldo de diciembre. Mientras espera, casi siempre está en la cuenta corriente, que no paga nada. Con una inflación de 1,9 % mensual (el último dato del INDEC, de septiembre), esa espera tiene un costo: cada $ 10 millones parados pierden unos $ 190.000 de poder de compra por mes. No aparece en ningún resumen bancario, pero es un gasto.
Hoy la tasa no es para ganar: es para no perder
A fines de octubre, el plazo fijo a 30 días promediaba 22,4 % anual en el sistema (dato del Banco Central), es decir, cerca de 1,8 % por mes. Las cauciones, las Lecap y los fondos de liquidez pagan tasas del mismo orden. Contra una inflación de 1,9 %, es un empate. Ese es el punto: hoy colocar la caja no hace rica a ninguna empresa, pero dejarla quieta la empobrece casi 2 % por mes. Para una empresa con $ 20 millones de saldo promedio, la diferencia entre una cosa y la otra son unos $ 370.000 mensuales.
1. Separá la caja por fecha de uso
La pregunta no es “dónde rinde más” sino “cuándo necesito cada peso”. Tres cajones alcanzan: lo que se usa esta semana, lo que tiene fecha cierta (sueldos, cargas sociales, IVA, aguinaldo) y lo que no tiene destino en los próximos tres meses. Cada cajón va con un instrumento distinto, y el error más caro es mezclarlos: inmovilizar la plata de los sueldos o dejar a la vista la que recién se usa en diciembre.
2. La plata de todos los días, en un fondo de liquidez
Los fondos comunes de inversión de liquidez inmediata (“money market”) permiten entrar y salir en el día, sin plazo mínimo. Rinden algo menos que un plazo fijo, pero rinden todos los días y la plata sigue disponible. Para el saldo operativo de una pyme son el reemplazo natural de la cuenta corriente.
3. La plata con fecha, a su fecha
Si el aguinaldo se paga el 18 de diciembre, esa plata puede trabajar hasta el 17. Para eso sirven los instrumentos con vencimiento: la caución bursátil (un préstamo de muy corto plazo dentro del mercado, con garantía, desde un día), las Lecap (letras del Tesoro a tasa fija, con vencimientos todos los meses) y el plazo fijo tradicional. La regla es calzar el vencimiento con el pago, ni un día después: de una Lecap se puede salir antes, pero al precio del día; de un plazo fijo, no.
4. Mirá el impuesto antes que la tasa
Es la parte que casi nadie cuenta. En una sociedad, estos rendimientos pagan Ganancias como cualquier otro ingreso: las exenciones que se conocen por los medios son para personas humanas. Y el impuesto a los débitos y créditos puede llevarse buena parte del rendimiento de una colocación de pocos días si el movimiento de fondos no está exento. Por eso el circuito (desde qué cuenta sale la plata, a cuál vuelve y en qué entidad) se arma una vez, antes de mover el primer peso. Una tasa dos puntos más alta no compensa un circuito mal armado.
Qué necesitás para empezar
Dos cosas. Una cuenta comitente a nombre de la empresa en un agente de bolsa: muchas empresas están eligiendo uno por primera vez para el Fondo de Asistencia Laboral, y es una buena ocasión para abrir también la cuenta de la empresa. Y un flujo de fondos que diga cuánta plata sobra y hasta qué día. Sin el segundo, el primero no sirve: no se puede colocar a 30 días una plata que no se sabe si se necesita en 15.
Conclusión
Ordenar la caja no es especular: es dejar de regalar casi 2 % por mes. Lleva una cuenta, tres cajones y una rutina semanal de diez minutos. En el estudio armamos el flujo de fondos con nuestros clientes, definimos qué parte de la caja puede trabajar y hasta cuándo, y revisamos el circuito impositivo antes de empezar. Si tu empresa tiene plata esperando en la cuenta corriente, escribinos.
Datos: inflación de septiembre de 2026, INDEC; tasa promedio de plazo fijo a 30 días al 29 de octubre de 2026, Banco Central. Esta nota es información general y no una recomendación de inversión: el instrumento adecuado depende de cada empresa.